Barranquilla.- por Francisco Vejar

PoeMaRío: el espacio cultural que promueve la poesía en el Caribe.

En la ciudad colombiana de Barranquilla, durante los días 25 y 29 de julio, se reunieron alrededor de veinte de poetas, de distintas latitudes del continente, en la XI versión del Festival Internacional de Poesía, en el Caribe, PoeMaRío Para ello, se hicieron numerosos recitales y talleres, en sitios representativos de la urbe: la Aduana, el Gran Malecón del Río, el restaurante – bar La Cueva, Luneta 50, la Biblioteca Meira Delmar, el Parque Sagrado Corazón, la Sala Teatro, la Plaza de la Paz, Galería del Mar en Puerto Colombia, e instituciones educativas de la ciudad.
Por ahí deambularon y conversaron, en un diálogo ininterrumpido: Denisse Vega Farfán (Perú), María del Rosario Laverde (Colombia), Ernestina Elorriaga (Argentina), Andreis Camero Bajaire (Colombia), Daniel Díaz Mantilla (Cuba), Andrea Campos Parra (Chile), Hugo Francisco Rivella (Argentina), Tallulah Flores (Colombia), Betsimar Sepúlveda (Venezuela), Uriel Cassiani (Colombia), Fernando Chello (Uruguay), María Tabares (Colombia), Rike Botte (Alemania), Ana Elisa Ribeiro (Brasil), Adlaber Salas (Venezuela), Yeheskel Rahamin (Israel), Santiago Espinoza (Colombia), Gustavo Maceas (Colombia) y José Luis Díaz-Granados (Colombia), entre otros.

Este último, primo de Gabriel García Márquez, además de novelista, poeta y nerudólogo, cuenta que después de la muerte de su padre, cayó en una profunda depresión, de la cual creía que no saldría jamás, pero llegó a sus manos Estravagario de Pablo Neruda y ahí pudo reencantarse con la vida y transformarse en escritor. Mientras que otros poetas colombianos, recitaban de memoria poemas de Enrique Lihn, Jorge Teillier y Óscar Hahn. Parte del caribe que allí se congregó, hizo sentir su río y su océano, a través de la poesía como protagonista principal. Bajo ese temple, Tallulah Flores, en su texto titulado SI SE NOMBRA EL RÍO, perteneciente al libro Voces del tiempo y otros poemas, escribe: “No quiero que este río se ahogue entre sus aguas. / No quiero que pierda la memoria y se detenga en el lodo. / No quiero que juegue a la pobreza y / que todo se reduzca a la antigua afición de un espectáculo: / A la imagen de algún cine recordado”.

Miguel Iriarte

Así lo entiende el poeta, director de la Biblioteca Piloto del Caribe y coordinador de este congreso, Miguel Iriarte, cuando enfatiza: “PoeMaRío es un evento que tiene como propósito primordial crear e institucionalizar un espacio literario internacional, que inscriba a la ciudad de Barranquilla, en el circuito de los grandes festivales literarios del gran Caribe. Nació como un nuevo proyecto cultural que aprovechó la experiencia del evento denominado Poetas del Mundo en Barranquilla, con ahora once años de experiencia consecutiva, como una extensión del Festival Internacional de Poesía en Medellín”.

NUEVAS VOCES

Barranquilla hace justicia con su pasado literario. El reciente festival, estuvo dedicado al poeta y político colombiano, Óscar Delgado (1910-1937) y mantiene viva su llama. Allí encontramos nuevas voces poéticas. Es el caso de Andreis Camero Balaire, con su libro Terrores nocturnos (2018). Camero allí vuelve a la niñez en Los juguetes han muerto y apunta: “No sonarán trompetas fúnebres / ni el periódico publicará una nota necrológica, / no vendrá una viuda a llorar ni habrá huérfanos, / a los soldaditos de plástico / no les despedirán como héroes aunque lo fueron”. Por su parte, la poeta peruana Denisse Vega, en su poema titulado “Celebración de los imaginado”, del volumen El primer asombro, anota: “Imaginé una ciudad. / Las avenidas llevando nuestros nombres / hacia el ígneo vapor de nuestros antepasados. / Su hambre, su balbuceo, su desnudez, / su divina sed al adivinarnos en un tiempo insobornable”.

Son nuevas escrituras poéticas, dentro de un continente vivo, que tuvo como escenario la ciudad de Barranquilla y su inolvidable PoeMaRío, para reestablecer un diálogo permanente entre sus pares.

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