Piro Luzko

Pintor

Piro Luzko

por Francisco Véjar

Se trata de un pintor que ha dedicado su vida a la observación del paisaje real y onírico de Chile. Pertenece a una generación que surge en el Bellas Artes, a partir de 1962 en adelante, junto al pintor José Samith y Francisco Ariztía, entre otros. Es la época en que parte La Casa de la Luna Azul, ubicada en la calle Villavicencio; lugar de encuentro de artistas como Enrique Lihn, Hugo Marín o Carmen Silva. Y más allá de ese tiempo de psicodelia y utopías, Piro se fue transformando es una especie de Maurice Utrillo chileno.

Con un tono, no exento de crítica, nos dice: “He pintado el paisaje, dándome cuenta, que los campos de trigo se transformarán en bosques de eucaliptus y los lechos de los ríos, en represas. Y las playas de Arauco, en vertederos”. A modo de ejemplo, citamos su pintura gráfica, titulado: “Paisaje típicamente psicopatriótico, Lo Temuco. Aquí nos remitimos al mundo mapuche, cuando hace alusión a Lo Temuco. Figura también un copihue y como telón de fondo El Ruca Pillán, nevado. “Subliminalmente -aclara el pintor-, son dos triángulos que se juntan. Cada cierto ciclo, la Cruz del Sur se ubica, en una posición que según los mapuches, es un portal galáctico”.

Otra pintura gráfica de interés, lleva por nombre: “Gabriela, todos somos psicopatriotas, bajo el sol del Elqui”.  Al ver la imagen que personifica al Valle, pareciera que Piro nos susurrara al oído los versos de la Mistral: “Dame la mano y danzaremos”. Ahora bien, la zona donde la autora de Desolación (1922), vivió sus primeros años de vida, no le es ajena a Piro Luzko. Puntualiza al respecto: “Esto es remitirse a los más profundo de lo que te pueden decir las piedras y ella lo tradujo, en un idioma universal. Esa sería la energía del Valle del Elqui”.

El humor cruza tola su obra pictórica. Como muestra, señalaremos la pintura gráfica que contiene la siguiente leyenda: “El Trauco paseándose por las playas de Quellón, mientras los psicopatriotas persiguen al Caleuche”. Y luego, afirma: “Es como retratar al Trauco en su esencia, un mito de Chiloé donde cualquier delis- sexual, se lo adjudicaban a él. Es un mito que liberó muchas consciencias”.

Por la misma senda, visualizamos la obra, “Psicopatriota picante de exportación”. Al mirar la imagen, percibimos cierta ironía, propia de nuestra idiosincrasia. Por lo mismo, nos hace reír y reflexionar. Muchos de estos efímeros personajes, han pasado por la vida política y social de Chile. Aquí metafóricamente representados.

LIBRO DE PSICOPATRIORAS

En su arte que ahora se convertirá en libro, con el título de Psicopatriotas, subyace una manera de mostrar nuestra conducta chilena y universal. Él mismo los define, cuando explica: “Pienso que cualquier niño en el planeta, en su primer día de clases, comienza su iniciación con respecto a una idea de patria. Se cantó el himno nacional, se izó la bandera y en ese instante, construimos una idea típicamente psicológica sobre la patria. Entonces somos de aquí, pero también de otros lugares”. No en vano, el volumen parte con un guiño a la globalización, al apuntar: “WWWpsicopatriota.cl”. Ahí pone al globo terráqueo suspendido en el ciber espacio y debajo, una bandera chilena y luego, el característico: WWW. De ese modo, podemos entender estas pinturas- gráficas, como reflexiones, a la manera de un escritor que no escribe, sino que pinta lo que escribe, en pleno siglo XXI. Y como ya dijimos, el humor aquí es imprescindible, pero también lo ecológico, político y místico.  Esto nos lleva a la imagen, donde leemos: “No más paños de sangre”. Piro da cuenta en esta lámina de todo lo que fue la ‘Caravana de la Muerte’, en plena dictadura militar. Asimismo, en “Adiós camarada Clotario” deja claro su mensaje. Es un homenaje a quien fuera el más insigne de los sindicalistas chilenos del siglo XX. Y yendo al plano ecológico, tenemos como ejemplo la pintura gráfica, ‘Alto Bío-Bío’ que pone en escena, a través de la bandera chilena puesta al revés, a la araucaria enarbolando la idea de llegar al cielo.  “La idea es que el cielo te provea”, concluye Piro Luzco.

Cabe decir que su primera exposición se remonta a 1963, en la Galería Vanguardia. Dos años después, expone en la embajada de Estados Unidos, en Quito, Ecuador, en plena guerra de Wietnam. Pero la exposición fue censurada, el mismo día de su inauguración, por su alto contenido contestatario. Y no hace mucho, mostró sus pinturas, en La Casa Quemada. Por ahora sigue trabajando de manera ininterrumpida.